Durante los últimos tiempos en que vivimos la formación ética del docente se ha ido debilitando, a raíz de las crisis de valores en que vivimos día a día.
El docente tiene una gran responsabilidad en la formación ética, que no es simplemente el conocimiento de las normas sociales o culturales ni la noción individualista de los gustos o preferencias de cada persona, sino en proceso de desarrollo de reflexión, razonamiento, empatia, toma de perspectiva, resolucion de problemas y de las habilidades necesarias para hacer elecciones libres, independiente y soberanas. Es decir, que el docente de enseñar a aprender, es necesario previamente, enseñar a formar y educar a base de valores eticos y principios.
Por ello, la formación ética de los docentes se torna una necesidad indispensable, así como una responsabilidad moral de todos los actores que intervienen en el proceso educativo de las futuras generaciones; en vista de que esto significa un triangulo: docente, representante y alumno.
Cita: "Ser un docente profesional es lo mismo que ser un docente moral, la acción moral es un estado en el cual la persona considera los intereses de otros, no discrimina, tiene un conjunto de principios claros o virtudes en la cuales cree y en base a los cuales actúa". (Sockett 1993. En: Campbell2003:2).
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